JUNIO 2015



Almuerzo - Agasajo a Miguel Caillaux - La Rosa Nautica

 

 

La Amistad (fragmento) 

"Entonces, es la naturaleza humana y su evolución, tan caprichosa e inescrutable que a su antojo y deseo, sin propósito aparente ni explicación alguna, nos convoca, nos une y nos vincula, sin exigencia, sin ambición, en un momento especial de la vida... la juventud... para compartir como generación el mismo universo de realidades, y de fantasías, de formación trascendente, de tomar conciencia, de intolerancias, de confrontar la voluntad con el desinterés, y en esos pasos, y sin importar los próximos, nos empieza a llevar como la hebra madre de nuestro entretejido e irremediable destino a través de la vida, inyectando en nuestro espíritu el permanente interés por buscarnos, juntarnos, abrazarnos, hablarnos, reírnos, molestarnos, recordar a los que se fueron, a los que están lejos, recibirlos cuando llegan, despedirlos cuando se van... o es un don divino que se acepta para bien, absoluto y sin remedio, como quiera que sea, y por alguna buena razón, la amistad existe, es un rasgo esencial de la humanidad, aquel lugar sin fronteras, lleno de cariño sincero y amor fraterno... me he esmerado en buscar más explicaciones... no las he hallado.... solo he encontrado una conclusión, la amistad no se explica... la amistad se construye y en ese afán, conservémosla como fuente de inspiración, como centro de atracción , y ¿porque no...? como un buen bastón, ahora y por lo que nos resta... hasta el fin..."


Miguel Estrada , Ingeniero Industrial


"Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra. Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Una persona sin amigos corre el riesgo de no llegar jamás a conocerse. Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí. Perder un amigo significa muchas veces neutralizar un sector de nuestra personalidad".

Julio Ramón Ribeyro. La tentación del fracaso.



 

Transición 1957 con el Hermano Ernesto

Angosto - Carozzi - Montauban - Málaga - Figari - Moscoso

Cabello - Rodriguez L. - Basombrío - Cámere - Abiatti - ? - Bustamante - Lecaros - Townsend - Aza

Risco - Torres - ? - Kurila - Caillaux - Baraybar - Delfino - Bustamante - Rodrigo - Forlong - Gamberini - Larrauri

Rey - Medrano - Soriano - Flecha - Ferreyros - Miranda - Badrian - Robles - Andrade

Villa García - Boyar - Villa García - Herrera - Alva

 

Desayuno Cruzada Eucarística

Los 12 mejores en escritura

Los 12 mejores en Lectura

Los 11 mejores en Matemáticas

 

Himno Marista

Más Fotos

Fotos enviadas por el Hermano Julio desde España

 

Primer dia de clases, Transición - 1957 con el Hermano Ernesto

 

SAN ISIDRO LABRADOR  Y  EL  COLEGIO MARISTAS


El distrito de San Isidro fue creado el 24 de abril de 1931 y su primer Concejo se instaló una semana después, siendo su primer Alcalde el doctor Alfredo Parodi. La población era de 2,131 habitantes. (El censo de 1940 arrojó una cifra de 8,778 pobladores). Se tornaba necesario construir un centro de estudios para los hijos de sus ciudadanos. Fue así que la Congregación Marista no tardó en visualizar al naciente distrito para instaurar un nuevo colegio que llevaría el nombre del patrono español, San Isidro Labrador.


Los Maristas, que habían llegado al Perú el 15 de marzo de 1909 con la representación de los hermanos Modesto, Gedeón y Plácido Luis, ya habían fundado tres colegios: el San José del Callao, en 1909; el San Luis de Barranco, en 1923; y el Champagnat de Miraflores, en 1927.


En 1934 -fecha oficial de su fundación de manos del Hermano Pablo Nicolás-, el nuevo colegio de San Isidro comenzó a operar en la Casa Hacienda de los Condes, también conocida como Casona Moreyra Paz-Soldán (actualmente, la esquina de las calles Paz Soldán y Santa Luisa). A los pocos días, y debido a que no se pudo acondicionar dicho local para centro educativo, la comunidad se mudó a la avenida Country Club 255 (hoy, calle Miro Quesada). Ahí, el lunes 9 de abril, se dio inicio al año escolar con la presencia de ocho de los doce alumnos matriculados. Al finalizar el año, el colegio tenía 18 alumnos.


En 1936, el Maristas San Isidro contaba con 45 estudiantes y funcionaba en la avenida Del Bosque 185 (hoy, calle Daniel Hernández), esquina con Manuel Bañón. De ese local, pasaron a la calle Francisco de Zela 205 (actual Antero Aspíllaga). Al terminar 1939, el Hermano Pablo Nicolás dejó la dirección del plantel con 110 alumnos, de los cuales 89 eran de primaria y veintiuno de secundaria.


El Hermano Gedeón fue elegido director en 1940. Para ese entonces la comunidad marista también había crecido con la integración de los hermanos Cornelius, Víctor Antonio, Nereo Félix, Telesphorus y Samuel Alfonso. Pero, fue recién en 1941, cuando el Maristas San Isidro se mudó a su propio local de la avenida Camino Real, esquina con Choquehuanca, con un área de 2,247 metros cuadrados . El terreno también había sido propiedad de la familia Moreyra Paz-Soldán. La construcción fue originalmente de un piso. Ese año se compraron los dos primeros omnibuses. (Por coincidencia, ese mismo año, el Colegio Santa Ursula -que también había pasado por varios locales desde su fundación en 1936- finalmente, encalló en su clásico local de la calle Salamanca, para ser vecino durante las siguientes cuatro décadas. De esa cercanía surgieron muy bellas historias... muchas de ellas, con un final feliz).


El año 1942, trajo consigo la visita Canónica al Perú del Reverendo Hermano Leónidas, quien extendió el permiso para la pavimentación del patio de tierra. Y, en septiembre, obedeciendo a la necesidad de expansión por el crecimiento escolar, se autorizó la construcción del segundo piso, donde se tenía planificado una sala de estudios y los dormitorios de los Hermanos.


La primera promoción del colegio egresó en diciembre de 1942 y estuvo compuesta por veinte alumnos. En septiembre del siguiente año se inauguró la capilla en un salón del colegio. Por aquel entonces, la idea de adquirir el terreno adyacente había quedado trunca debido a la falta de comunicación con los Superiores de España, motivada por la guerra mundial. Fue por eso que, recién en 1944, pudieron comprar dicho predio llegando la superficie del colegio a 12,192 metros cuadrados .


En 1945 asumió la dirección el Hermano Carmelo, quien ejerció el puesto sólo un año pues, a la muerte del Provincial Gedeón, pasó a reemplazarlo en el cargo. Quedó entonces como director del colegio, el Hermano Ángel Urbano. El 16 de noviembre de 1947, se fundó el Grupo Scout número 2 con la presencia de las máximas autoridades del escultismo nacional y del Hermano Provincial. En agosto del año siguiente, con una fiesta gimnástica, se inauguró el Grupo Lobatos de la tropa Scout, rindiéndose homenaje al Hermano Sebastiani, quien había llegado al Perú en calidad de delegado del Reverendísimo Hermano Superior General. En agosto de 1949, el colegio adquirió su tercer ómnibus y una camioneta.


Fue en 1950 cuando se construyó la piscina de 25 metros de largo por 12.50 metros de ancho con una profundidad de 1.10 a 3.20 metros . También los vestidores y duchas, conocidos como camerinos. Por ese entonces funcionaban en el colegio, La Acción Católica , La Cruzada Eucarística , la Asociación de Ex-alumnos, el Club Deportivo San Isidro y una Academia de inglés. Al finalizar 1950, el colegio tenía 512 alumnos y contaba con un anfiteatro de 100 butacas para proyecciones de vistas fijas y películas sonoras de 16 mm . Al otro extremo del Anfiteatro, se había construido el Laboratorio de Física y Química.


En 1954, el Padre Constancio Bollar, O.P. -quien desde 1937 se había hecho cargo de la pequeña iglesia cercana al colegio- decide levantar una nueva por encima de la antigua, debido al crecimiento del distrito de San Isidro. La nueva Virgen del Pilar, siempre a cargo de la Orden Pasionista , se inauguró el 4 de diciembre de ese año. Y fue muchas veces refugio de alumnos sanisidrinos y, el padre, fiel confidente.


Con el crecimiento de la población estudiantil, se decidió dividir a los alumnos en dos locales: el de secundaria, que se quedaría en Camino Real, y el de primaria, que se mudaría a la Avenida Arequipa 3550 que, hasta ese entonces, había sido la residencia de la familia Mackenzie. Ahí, desde 1960, las monjas, abnegadas educadoras -también Hermanas Maristas- desplegaron su celo en la sección infantil. El 25 de abril de 1967, se inició El Grupo Scout San Isidro 145, patrocinado por la Asociación de Padres de Familia.


Para fines de 1967, la Congregación Marista tenía en el Perú diez colegios, 4 de ellos planteles, 3 normales y 3 casas para aspirantes (Chosica era una de ellas). Daban instrucción y educación a 6,653 alumnos. La Comunidad contaba con unos 20 hermanos de nacionalidad peruana, los cuales compartían las obligaciones de la Orden con más de sesenta que habían adoptado al Perú, como su segunda patria.


El exclusivo uniforme del San Isidro consistía de saco azul marino, camisa blanca y pantalón beige oscuro. Esa combinación, que para los mayores también incluía corbata azul,  duró hasta 1970 pues, el siguiente año, la Reforma Educativa del General Velasco, gestada por profesionales como Emilio Barrantes, Augusto Salazar Bondy y Carlos Delgado, decidió alinear a todos los estudiantes del país con el recordado "uniforme único", mezcla de blanco y rata. Así, los alumnos que alguna vez habían lucido una pequeña insignia azul con el escudo Marista en la solapa izquierda del saco, empezaron a mostrar otra que, hasta ese entonces, había sido exclusivamente utilizada para el curso de Instrucción Pre Militar, con la diferencia de que esta insignia era plastificada y la anterior, de metal. (Sólo los que pasaron a Quinto de media en 1971, siguieron utilizando el clásico uniforme sanisidrino. Todos los demás tuvieron que alinearse con el decreto del gobierno de turno). El 70 también marcó el último año de la publicación de la Memoria , libro que recopilaba de forma ilustrada, cada año escolar. Fue, también, el último año en que el kiosco del colegio tuvo al recordado Pirata Camarena. En abril del siguiente año, tras su muerte, lo sucederían Paco y su esposa, la señora Virginia.


Parecía que los tiempos de cambio que vivía el mundo, no sólo habían llegado al Perú sino también al corazón del mismo colegio. El pelo largo aún no era permitido... a pesar de la popularidad de los Beatles y de la generación Woodstock.


En 1970, dirigía el colegio el Hermano Francisco Martínez quien, dos años antes, había reemplazado a Bruno Valbonetti quien, a su vez, fue director sólo un año (1967). El Hermano Valbonetti, es el actual Superior de Chosica. Antes de él, había sido Director del colegio, el Reverendo Lázaro Armendáriz, hoy, ecónomo y residente en Surquillo. Muchos Hermanos de la Congregación pasaron por las aulas del San Isidro. Además de los anteriormente mencionados, se recuerda a Eduardo (Zamora) y Pedro (Martínez), quienes actualmente residen en Villa Marista; a Julio (Camiña), quien vive en Santiago de Compostela y que en diciembre de 2002 viajó al Perú, expresamente invitado por la promoción 26, a cuya reunión de los 35 años asistió; Alfredo (Marchini), Felipe (conocido como Piolín), Ignacio (llamado amigablemente Nacho), Tomás (Dancourt), quien vive también en Chosica; Justino (Antolin), Eugenio (Bernardi), (Wilhelm) Tenholten, quien descansa en paz en La Planicie ; Jesús (García), Nemesio (Padrones), Carmelo (Ramos), Mariano, Ornelio (Novelli), actual ecónomo y residente en Chosica; Emilio (García), Simón, Miguel Ángel (Pérez), (Miguel Ángel) Pascual y, los dos últimos directores: José Antonio Bernardo (1973-74), quien comenzó una construcción frente a la piscina que incluía baños, vestidores y duchas en el primer piso, un salón de reuniones en el segundo, y un sótano exclusivamente para practicar gimnasia, y Julio Ibáñez (1975-79), actual Superior y Director del colegio Maristas San José, de Huacho.


En 1980, la que hubiera sido la Promoción 39 del San Isidro, tuvo que mudarse a la calle José Olaya de Miraflores para concluir sus estudios escolares al lado de la Promoción 47 del Champagnat, ambas, como la primera promoción del Maristas. Los dos colegios habían sido unificados. Doce años más tarde, la unificación volvería a tomar el nombre del padre fundador, hoy santo, Marcelino Champagnat, dando por finalizada la historia del colegio sanisidrino que alguna vez acogió a 38 promociones y que, con los nuevos aires de cambio, tuvieron que ver derrumbarse sus recuerdos de niñez (incluidas Gimkhanas, Olimpiadas internas, Juegos Florales, paseos a Villa Marista y Campeonatos ADECORE), con la desaparición de su insigne colegio. Años más tarde, la demolición del clásico local, en 1997, fue sólo la estocada final.


Felizmente, y a pesar de los hechos, el espíritu Marista del San Isidro aún sigue vivo gracias a sus siempre recordados ex-alumnos, y también a la Internet.


Javier Lishner - Promoción XXXVI